lunes, 7 de mayo de 2007

Dependencia/ Rosalía Castro

Cargá con su llavero a todos lados, marcado, con etiquetas que señalan qué puertas abren, se siente orgulloso del peso del artefacto. Cuando no tiene mucho que hacer contempla las llaves con orgullo, se regodea en sus distintas formas y metales. La casa de campo, el apartamento en NY, la casa en la ciudad, los apartamentos arrendados, los coches deportivos, las camionetas para cacería, las despensas, la gran bodega, el hangar. Todo bajo el control de sus llaves. El sin control de nada porque su depencia era absoluta a sus choferes, de sus cocineras, de sus niñeras, de sus pilotos.

No hay comentarios:

Superman con su parque automotriz