martes, 17 de abril de 2007

El narrador morboso

Hans era morboso, era una enfermedad de la época. Contó historias, para desahogarse y sublimar. El abandono literario de sus hijos en el bosque, lo hace con la cebicia de amarrar un palo a una rama de un árbol para hacerles creer que esta cerca. Les regala casitas de dulces donde viven brujas malvadas que se los quieren comer. Pero un día se encontró con un niño de un tambor de hojalata, que apesar de comerse todos los guisados que preparo Hans y que le dio a través de la bruja, juró no crecer jamás, sus dedos permanecieron flacos y poco apetitosos para Hans y para la bruja ciega. A ese niño nadie se lo comió.

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