domingo, 25 de marzo de 2007

La Bolsa o la Vida 02

Me desplazo por la ciudad en mi propio carro, en mi burbuja, nunca me fijo en el mundo que me rodea. Hoy tuve que llevar el auto al taller y enfrentarme a la batalla urbana. Tome el bus indeciso de si la ruta me llevaría o no a mi destino, pagué con un billete que tenía en mi bolsillo. El bus se comenzó a llenar de gente, le cedí mi lugar a una anciana. Atrás de mí, casi adosado a mi espalda estaba un hombre corpulento, respiraba en mi nuca. El traje y la corbata no encajaban en este recinto cerrado. En un eterno semáforo en rojo, metí mis manos en los bolsillos y no encontré mi cartera. Sin dudarlo ni un instante, miré fijamente al hombre que estaba a mis espaldas y con voz áspera y amenazante le dije: – O me da la billetera o lo mato.
El desconcertado me entregó la cartera, lo juzgué como un vulgar ladrón. Decendí en la siguiente parada y trabajé todo el día. Cuando iba a coger el bus de vuelta a casa, tomé la cartera para pagar; saltó a mi vista un documento desconcocido, me detuve a revisarlo y descubrí que tenía la cartera de otro hombre; entonces recordé que la mía se había quedado en casa en la mañana. El vil ladrón era yo.

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Superman con su parque automotriz